Los medios comenzaron mintiendo y han seguido haciéndolo. Han revestido el «caso Maricarmen» de escándalo y reivindicación social, de la que la izquierda bien pronto se apropió, exactamente igual que sucedió con el 15M, cuando en realidad estamos ante una situación que se ha repetido miles de veces en el tiempo: Un inquilino que pretende aprovecharse de la ley de renta antigua para vivir en lo mejor de una ciudad pagando un alquiler de extrarradio.
En primeras declaraciones, Maricarmen Abascal «culpó» de su desalojo a Pedro Sánchez como presidente del gobierno. Pero en cuanto los sindicatos y otras asociaciones, supuestamente reivindicativas y en realidad dirigidas por agitadores de izquierdas, aparecieron en escena, Maricarmen giró el rumbo y pasó a criticar a Ayuso, quien siempre es objetivo de las furias de los izquierdistas en Madird.
El «caso Maricarmen» es más propaganda que preocupación por una anciana. Es lo que siempre sucede desde el momento en el que la izquierda garbancera de tatuajes, piercings y consignas de barricada toma el control en el relato de cualquier suceso.
Cristina Seguí acierta de pleno en su análisis, desvelando intenciones y objetivos del caso Maricarmen.
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Actualización: La realidad de la acampada en Sol por Maricarmen:
La acampada de Sol se vuelve insalubre: porros, cervezas y basura se acumulan sin presencia policial