Comienzan las campañas de vacunación infantil por toda España. La industria farmacéutica se frota las manos. Ésta es una de las épocas propicias para hacer caja. Vacunación masiva de ancianos, a quienes se inyectan cócteles de vacunas cuyos efectos, en no pocos casos, provocan incluso ingresos hospitalarios, y vacunación masiva de niños en los colegios, con la connivencia y la colaboración necesaria de un sistema educativo, también en manos de ciertas élites, que no solo se encarga de adoctrinar a la infancia en la falta de criterio propio y en la abundancia de conceptos realmente antisociales, sino que además se asegura de que, pasados los años, un buen número de esos niños desarrollen ciertas patologías en tal proporción que queden afectados por trastornos crónicos hasta el fin de sus días; con lo que la propia industria farmacéutica se asegura de renovar su nicho de clientes consumidores de medicinas y terapias.
Por muy crudo que pueda resultar mi opinión al respecto, creo que año tras año la realidad se impone tozudamente sobre la percepción social impuesta desde los medios de comunicación. el crecimiento exponencial de ciertos trastornos y enfermedades entre la población infantil y adolescente durante las pasadas décadas hasta hoy transcurre paralelo al aumento desmesurado de vacunación desde los años 80s.
La gran mayoría de padres de estos niños siguen completamente aleccionados por la retórica de las campañas de vacunación. El aleccionamiento y el miedo son la amalgama perfecta para asegurar resultados. Y ahora, en una nueva vuelta de tuerca para lograr que más niños se vacunen sin miedo a los pinchazos, ya se promocionan las vacunas por inhalación. Se trata de conseguir más futuros clientes a cambio de vender una falsa seguridad que hasta la propia OMS destruye con sus datos anuales porque, según sus publicaciones oficiales, cada año hay más incidencia de gripe en el mundo a pesar de que también aumenta el número de vacunados que deberían estar protegidos.
Video del canal Un mundo al revés 2