El inicio de la precampaña electoral para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre ha arrancado con una jornada de máxima tensión en Galicia. La Plaza de María Pita en La Coruña se convirtió este miércoles en el escenario de fuertes enfrentamientos vecinales y políticos durante un mitin del líder de Vox, Santiago Abascal, que concluyó con cargas policiales, el lanzamiento de objetos contundentes, doce heridos y dos detenidos. Ante la gravedad de los hechos, el sindicato policial JUPOL ha reaccionado con contundencia exigiendo la dimisión inmediata del delegado del Gobierno en Galicia.
Un mitin blindado y bajo fuego cruzado
El acto político, planteado como la apertura de curso y precampaña de la formación, congregó a un grupo reducido de simpatizantes ultras frente a una movilización opuesta de carácter antifascista y antirracista. Más de un millar de manifestantes —convocados por organizaciones estudiantiles, colectivos vecinales, el Sindicato de Inquilinas y la organización juvenil Galiza Nova (vinculada al BNG)— acudieron para protestar contra el discurso de Vox.
Lo que comenzó como una protesta ruidosa derivó rápidamente en disturbios cuando parte de los manifestantes rompió los perímetros de seguridad. Según los informes de las fuerzas de seguridad, los agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional tuvieron que intervenir utilizando botes de gas pimienta y pelotas de goma para repeler el lanzamiento de adoquines, petardos, sillas y mesas extraídas de las terrazas hoteleras colindantes. Tras las cargas policiales, el balance provisional arrojó un total de 12 personas heridas y dos detenidos por atentado contra la autoridad y desórdenes públicos.
JUPOL denuncia motivaciones políticas en la seguridad
La principal reacción del bloque policial ha llegado a través de JUPOL (Justicia Policial), uno de los sindicatos mayoritarios del cuerpo. La organización ha arremetido duramente contra la gestión institucional del operativo y ha solicitado el cese del delegado del Gobierno en Galicia, al considerar «inadmisible» que se autorizara una concentración de signo contrario en el mismo espacio y hora que el mitin político.
Desde el sindicato denuncian que «no se puede poner en peligro la integridad física de los policías por una decisión política mal planificada«. Según las quejas de JUPOL, los agentes desplegados en María Pita se enfrentaron a un escenario de alta hostilidad «sin medios asignados suficientes, sin una planificación adecuada ni órdenes del todo claras». La organización ha puesto en valor el trabajo de los antidisturbios de la UIP, matizando que actuaron como contención para evitar males mayores pero acusando al Gobierno de usarlos como «último recurso para corregir los errores de los responsables políticos».
Reacciones en el espectro político
Los incidentes en Galicia han provocado una oleada de declaraciones en plena carrera electoral. Mientras que el líder de Vox, Santiago Abascal, tuvo serias dificultades para atender a los medios locales debido al ruido ambiental y los altercados, el Partido Popular no tardó en reaccionar.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, trasladó de forma rotunda su «solidaridad con Vox» a través de sus redes oficiales, calificando el boicot como un hecho «intolerable» provocado por radicales. Tellado subrayó que «agitar las calles y azuzar el enfrentamiento trae graves consecuencias» e hizo una llamada a mantener el respeto a la ley y la paz social durante el resto de la campaña. Por el contrario, colectivos y juventudes de la izquierda nacionalista gallega justificaron la movilización argumentando que respondía a una necesidad ciudadana de frenar el avance del discurso supremacista y reaccionario. Un argumento que ya solo convence a sectarios y subnormales, que abundan con profusión en la izquierda, porque quienes siempre amenazan y promueven disturbios son precisamente las izquierdas.