Opinión
Allá por el año 2000, afirmar que la transición y el régimen del 78, entre otros objetivos, tenía como misión ser una de las puertas de entrada del plan Kalergi para la demolición de España y Europa, era condenarse uno mismo a recibir abundantemente las burlas más grotescas, los más variados insultos y los más profundos desprecios. Pocos años después, cada vez más personas comenzaron a advertir en sus vidas diarias cómo, especialmente desde la llegada del infame Zapatero al poder a base de provocar 200 muertos y 2000 heridos, a los los inmigrantes se les concedían más preferencias y derechos que a los españoles y nuestra nación iba cambiando, a la baja, hasta convertirse en lo que hoy estamos sufriendo.
Los hechos y los datos reales son tozudos. El plan Kalergi sigue su rumbo planeado a toda velocidad. Ni España ni Europa son hoy ni la sombra de lo que fueron.
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