Que la convivencia entre la civilización occidental y el islam es imposible no es un secreto para nadie. Ni siquiera para la extrema izquierda (PSOE y demás partidos formados de la escoria social) ni para la supuesta derecha del centro izquierda (PP). Tal imposibilidad de convivencia se demuestra a diario en España desde hace muchos años.
A pesar de ello, de las violaciones, las agresiones ,los robos perpetrados por musulmanes, que se repiten por toda España y que cada año crecen imparablemente, el apoyo incondicional no solo de políticos traidores, de empresarios vendidos y de funcionarios sin conciencia siempre se ha extendido también a periodistas y comunicadores muy bien pagados por los intereses del plan Kalergi.
Pero desde hace ya unos años, además de ver en la publicidad de modo creciente cómo el sistema trata de forzar el mestizaje entre africanos y europeas, el desprecio definitivo contra los europeos blancos es ya algo real y nada disimulado.
El periodista Javier Cercas, progre absoluto y apesebrado de los medios esclavos de la izquierda, es tan solo uno entre los muchos que viven del gran plan de sustitución poblacional alentado por la agenda global y sus élites criminales y que esos mismos medios han estado negando durante años pese a los hechos diarios que están demoliendo nuestra sociedad desde la base. Éste es uno de los muchos periodistas que no solo no ha condenado la invasión de Ceuta, sino que, además, se ha felicitado por ello. Posiblemente, otro más a sueldo de Marruecos. Lo más despreciable de este tipo de personajes es que conocen perfectamente las consecuencias de la inmigración ilegal que proviene de ciertos países. Y, visto el apoyo incondicional que indeseables como éste brindan a los ilegales, fácil es suponer que no deben tener a ninguna hermana violada por ellos, ni ningún piso de su propiedad asaltado y ocupado, ni sus padres agredidos en plena calle.
