La intervención del Tribunal Supremo y los datos de la Abogacía del Estado confirman lo que la red diplomática llevaba meses advirtiendo de forma interna: la «Ley de Nietos» operó como una fábrica masiva de nacionalizaciones exprés desprovista de rigor histórico.
La brecha entre el relato del Gobierno y la realidad administrativa de la Ley de Memoria Democrática ha quedado completamente al descubierto. El Tribunal Supremo exigió la entrega urgente del listado nominal de las personas nacionalizadas bajo la llamada «Ley de Nietos». Los informes internos enviados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Abogacía del Estado han revelado una realidad incontestable: apenas el 0,5% de los más de 163.000 nacionalizados cuenta con una prueba real de exilio de sus antepasados.
Esta cifra dinamita la justificación histórica de la ley, evidenciando que la inmensa mayoría de las concesiones se otorgaron mediante una flexibilización de requisitos que desvinculó los pasaportes de cualquier tipo de persecución política.
Radiografía del desplome estadístico
El Ejecutivo remitió al Alto Tribunal el listado oficial con 163.355 personas incorporadas al censo gracias a la Disposición Adicional Octava de la Ley de Memoria Democrática. La instrucción del Ministerio de Justicia dictaminó en su momento que se «presumía» la condición de exiliado a cualquiera que hubiera abandonado España entre 1936 y 1975, eliminando la obligación de aportar documentos probatorios.
Al retirar cautelarmente el derecho al voto de estos ciudadanos para las elecciones, el Tribunal Supremo matizó que podrían ejercer el sufragio si presentaban un certificado consular que acreditara que sus abuelos o padres fueron víctimas reales de la represión. Al auditar los expedientes, las cifras han sido demoledoras:
- El 0,5% a nivel global: De los 163.355 expedientes totales aportados en la lista definitiva, Exteriores solo ha conseguido localizar pruebas documentales de exilio en 901 casos.
- El 0,3% en la primera muestra: De un bloque inicial examinado de 31.390 expedientes, únicamente 91 personas disponían de la acreditación requerida.
- Cero pruebas en Buenos Aires: En el Consulado General de Buenos Aires, el epicentro de la diáspora en Argentina, se revisaron más de 10.500 solicitudes y no se detectó ni un solo caso que certificara documentalmente el exilio por motivos políticos o ideológicos.
De ley de reparación a coladero de «tataranietos»
Fuentes diplomáticas de consulados clave como el de México confirmaron que el 90% de los nacionalizados no ha tenido ningún antepasado que pisara España entre 1936 y 1955. Diversas inspecciones internas desvelaron expedientes aprobados a ciudadanos cuyos parientes españoles identificados eran bisabuelos nacidos en Burgos a principios del siglo XIX.
Documentos internos del propio Ministerio de Justicia demuestran que las autoridades avalaron conscientemente flexibilizar el procedimiento. Ante las consultas de los cónsules, se decretó por escrito que la norma no establecía «ningún requisito dirigido a limitar temporalmente la fecha de nacimiento del ascendiente». Esto abrió la puerta en la práctica a que descendientes de la emigración económica en masa de finales del siglo XIX y principios del XX —períodos totalmente ajenos a la Guerra Civil o al franquismo— obtuvieran la condición de «españoles de origen».
| Métrica Consular | Datos Reales de la Auditoría |
|---|---|
| Total de nacionalizados en la lista del Supremo | 163.355 personas |
| Expedientes con pruebas fehacientes de exilio | 901 expedientes (0,5%) |
| Efectividad probatoria en Buenos Aires | 0 casos verificados sobre 10.500 |
| Antecedentes detectados ajenos al conflicto | Descendientes de emigrados en el siglo XIX (ej. año 1830) |
Estudios independientes de instituciones como el Observatorio Demográfico CEU-CEFAS refuerzan la falsedad de las magnitudes defendidas por el Ejecutivo. Mientras que el exilio neto real de la Guerra Civil se cifra históricamente entre 150.000 y 200.000 personas en todo el mundo, la flexibilización de la norma ha provocado un volumen desproporcionado de solicitudes. En países como Argentina, donde los registros históricos constatan la llegada de apenas 3.000 exiliados políticos, se han tramitado cerca de un millón de peticiones de nacionalidad bajo el paraguas de la memoria histórica.