Los pisos patera y las construcciones ilegales de última hora proliferan en Ceuta tras la invasión marroquí. Investigaciones de la Policía Nacional revelan que redes locales y propietarios particulares están utilizando pisos patera para alojar a inmigrantes ilegales a cambio de precios desorbitados.
Condiciones infrahumanas por cientos de euros
De acuerdo con las intervenciones de las fuerzas de seguridad los invasores —incluyendo menores de edad— pagan cantidades exageradas por un espacio mínimo para dormir. Las tarifas cobradas oscilan habitualmente entre los 200 y 400 euros mensuales por persona simplemente por el derecho a colocar un colchón en el suelo o compartir habitaciones masificadas.
En registros policiales recientes se han localizado viviendas de escasos metros cuadrados, con apenas una pequeña cocina y un baño, donde se apiñaban decenas de personas. Los inmuebles carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad, ventilación y seguridad, lo que pone en grave riesgo la integridad física de los residentes.
Redes de explotación y detenciones
El perfil de quienes recurren a estos alojamientos clandestinos incluye a los más de 1.000 menores y jóvenes que deambulan por la ciudad buscando esquivar los recursos saturados de la administración local. Esta situación es aprovechada por los dueños de los inmuebles para inflar los precios de alquiler de forma ilegal.