Vídeo del Castillón Confidencial
La política exterior del Gobierno de Pedro Sánchez hacia Marruecos genera una profunda desconfianza en sectores de la opinión pública, donde se denuncia una estrategia de cesiones continuas ante los intereses de Mohamed VI.
Los análisis críticos señalan que entregar del Sáhara Occidental fue uno de los primeros pasos de un plan de apaciguamiento que debilita la posición de España en el norte de África. Diversas corrientes interpretan la persistente presión migratoria en los perímetros fronterizos como un mecanismo de chantaje regulado y consentido que busca forzar una negociación asimétrica sobre la soberanía.
Ante la sumisión de la diplomacia española, se advierte de que el objetivo final de Rabat es diluir la españolidad de Ceuta y Melilla mediante una fórmula progresiva de co-soberanía o administración compartida.
Este escenario se estaría cocinando mediante asfixia económica de las ciudades autónomas, bloqueo deliberado de las aduanas comerciales e instrumentalización de la población flotante para alterar la realidad demográfica y social, añadiendo finalmente presión migratoria desbordante sobre las fronteras españolas para provocar colapso en la sociedad y los servicios de ambas ciudades.
Mientras el corrupto gobierno de Sánchez defiende formalmente la integridad territorial en el Congreso, la opacidad de los acuerdos bilaterales alimenta la sospecha de una entrega por fases.
El avance hacia una soberanía compartida se presentaría falsamente como una solución de cooperación regional para disfrazar lo que la oposición califica de traición histórica. De confirmarse esta hoja de ruta conjunta, España perdería el control exclusivo de dos enclaves estratégicos en el Mediterráneo, cediendo ante las maniobras expansionistas del enemigo Marruecos y su degenerado rey Mohamed VI.