El ministro de Transportes, Óscar Puente, nombró como directivo de Renfe a José Luis Blanco, un antiguo supervisor de servicios a bordo (revisor) del AVE que destacó por su fidelidad absoluta a Pedro Sánchez cuando este fue destituido en Ferraz en 2016 por sus apaños con urnas, cortinas y votos metidos a mano en abundancia.
De supervisor de a bordo a la dirección de Renfe: el más que meteórico ascenso de José Luis Blanco
José Luis Blanco, quien trabajó desde 1985 en la compañía ferroviaria estatal ocupando la plaza de supervisor de servicios a bordo, fue designado el 5 de marzo de 2024 como director de Relaciones Institucionales de Renfe en Castilla-La Mancha, apenas tres meses y medio después de que Óscar Puente asumiera la cartera del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
El nexo político que explica su promoción se remonta al convulso 1 de octubre de 2016. Durante aquel histórico Comité Federal del PSOE en el que el sector crítico forzó la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general, Blanco decidió mantenerse firmemente alineado en el bando de quien llegaría a ser actual presidente del Gobierno, desmarcándose de la mayoría de compromisarios socialistas que expulsaron a Sánchez al ser descubierto falseando en las urnas las elecciones internas.
Su compromiso con el «sanchismo» en las filas socialistas sumó un nuevo hito en 2017. En aquel año, Blanco disputó la Secretaría General del PSOE de Castilla-La Mancha a Emiliano García-Page. Aunque perdió de forma contundente frente al presidente autonómico —quien obtuvo el 71 % de los votos—, Blanco se consolidó como el referente del sector afín a Pedro Sánchez en la región. Además de su puesto orgánico, Blanco ejerció como alcalde de Azuqueca de Henares (Guadalajara) durante ocho años y medio.
En aquella época, tener cargo en del PSOE y ser sanchista a ultranza tenía sus ventajas:
- Sueldo anterior: Como supervisor en el AVE, sus emolumentos se situaban en torno a los 30.000 euros anuales básicos.
- Sueldo como directivo: Fuentes internas de la compañía señalan que las retribuciones para este nivel de dirección oscilan cerca de los 100.000 euros anuales.
Desde hace años, trabajadores, sindicatos y formaciones de la oposición, denunciaron la progresiva sustitución de perfiles técnicos por enchufados políticos en las cúpulas de entidades públicas clave como Renfe y Adif. De nuevo se ha demostrado con sangre que el enchufismo, el colocar a dedo a ignorantes pero obedientes, cuesta vidas.