El Boicot a los productos provenientes del enemigo Marruecos no debe centrarse solo en la alimentación. Por desgracia para los españoles, en las dos últimas décadas no pocos de nuestros empresarios se han encamado con régimen criminal marroquí y han llevado su producción al otro lado del estrecho. Cultivos, fabricación, envasado… todo ello buscando mano de obra más barata y menos exigencia en controles de calidad y medidas sanitarias.
La presión de los españoles contra el enemigo marroquí debe aplicarse también a los comercios cómplices. Así favoreceremos también al campo, la ganadería y las empresas españolas acosadas por el degenerado Mohamed VI y por una Unión Europea que solo favorece particularmente a Francia, a Alemania y en general a la agenda global.