Informa The Objetive que ante el avance de las pesquisas de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y su imputación formal en la Audiencia Nacional, Laura y Alba Rodríguez Espinosa han comenzado a contactar con antiguos clientes de su agencia Whathefav.
El objetivo primordial de esta ronda de contactos es recabar pruebas materiales, testimonios y contratos que les permitan construir una defensa jurídica sólida. Con ello pretenden demostrar ante el juez José Luis Calama que su empresa realizaba una actividad comercial real y contrarrestar la tesis policial que describe a la firma como una «estructura artificiosa» o pantalla destinada a canalizar comisiones de la trama venezolana.
Las hijas de Zapatero articulan su estrategia de justificación frente a las acusaciones de «farsa» a través de los siguientes puntos clave:
1. El argumento de la «tarifa de suscripción» o cuota mensual
Para justificar facturas con importes drásticamente elevados y conceptos muy ambiguos (como «servicios de agencia»), las hermanas alegan ante sus clientes y la justicia que Whathefav operaba bajo un modelo de fee mensual o suscripción integral. Sostienen que los pagos de grandes sumas no se ligaban a un único producto visual concreto, sino a servicios continuos de asesoramiento, comunicación y posicionamiento corporativo.
2. Recopilación de «entregables» técnicos rudimentarios
La UDEF ha puesto bajo lupa contratos de cuantías desorbitadas. El caso más llamativo es el de la empresa Inteligencia Prospectiva SL (ligada a socios venezolanos de su padre), que abonó más de 560.000 euros a la agencia. Los investigadores señalaron que, a cambio de esa fortuna, la empresa solo aportó una página web básica y un vídeo corporativo de 55 segundos montado con un banco de imágenes genérico.
- Su línea de defensa: Al contactar con el entorno de estos clientes, intentan acreditar que el valor real de sus servicios incluía la gestión operativa y de distribución.
3. La maquetación de informes oficiales
Frente a la declaración del presunto testaferro de la trama, Julio Martínez Martínez —quien admitió ante la policía haber pagado durante años a las hijas del expresidente sin recibir trabajos reales a cambio—, las hermanas buscan demostrar que sí existía una carga laboral física.
- Sostienen que Whathefav se encargaba de maquetar, editar y redistribuir detallados informes geopolíticos elaborados por el propio José Luis Rodríguez Zapatero y por un exasesor del CNI. Buscan que los clientes confirmen la recepción y uso de estos documentos para probar que el flujo de trabajo existió, a pesar de que la UDEF cuestiona el verdadero valor técnico añadido por la agencia.
4. Apoyo en contratos con multinacionales consolidadas
Como parte de su estrategia para desvincularse de la etiqueta de «empresa fantasma» volcada únicamente en el chavismo, la defensa de las hermanas se apoya en la documentación intervenida en su sede comercial. Utilizan la existencia de contratos reales firmados con grandes compañías internacionales, como Huawei o la agencia de conferenciantes Thinking Heads, para argumentar ante el juez que operaban como cualquier otra agencia de marketing ordinaria del mercado madrileño y que contaban con una cartera de clientes diversificada y legítima.
El entramado venezolano de las hijas de Zapatero: eSports, sociedades pantalla y nexos chavistas
El papel del expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, como mediador e interlocutor clave del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela ha sido objeto de intensos debates políticos. Sin embargo, las miradas también se han posado sobre sus hijas, Alba y Laura Rodríguez Espinosa, cuya agencia multimedia y de eSports experimentó una vertiginosa expansión vinculada a oscuras plataformas e importantes sumas de dinero provenientes de empresarios conectados con el aparato chavista.
Qué es Whathefav, la agencia familiar y cómo comenzó a operar en Caracas
Fundada en Madrid en el año 2019, Whathefav nació como una agencia de marketing, producción audiovisual y consultoría especializada en deportes electrónicos (eSports) y sector tecnológico, con Alba Rodríguez como CEO y Laura como administradora conjunta. Tras unos primeros años con ingresos modestos pero estables (facturando en torno a los 301.000 euros en 2022), el negocio de las hermanas Rodríguez Espinosa dio un giro radical hacia América Latina en 2023.
La expansión coincidió temporalmente con las recurrentes visitas de su padre a Caracas para reunirse con la cúpula chavista. Poco después de un encuentro clave entre Zapatero y Maduro, se fraguó la alianza de Whathefav con una opaca plataforma digital de videojuegos en Venezuela denominada «El Server».
Para nutrir este proyecto en territorio americano, la firma llegó a lanzar ofertas de empleo en Madrid con requisitos sumamente específicos, exigiendo a los candidatos contratados «ser natural de Venezuela» para la edición de vídeo y gestión de contenidos.
La sombra de «El Server» y las firmas fantasma
El entramado que sostiene las operaciones de las hijas de Zapatero en el entorno venezolano destaca por una notable opacidad estructural. Las investigaciones periodísticas y los rastreos informáticos revelaron que la marca «El Server» operaba bajo una compleja red internacional:
- Registro opaco: El dominio web de la plataforma (elserver.gg) fue dado de alta a través de una sociedad inexistente o instrumental llamada Nolatech.
- Ramificaciones geográficas: La infraestructura y el mantenimiento técnico de la web de videojuegos asociada a las hijas del expresidente se coordinaban desde la República Dominicana, mientras que la base mercantil fue registrada formalmente en Panamá.
- El apagón digital: El portal de videojuegos y las huellas digitales de la filial en el país caribeño desaparecieron repentinamente de la red tras producirse un cambio drástico en la coyuntura política y la caída del poder efectivo de Maduro.
Cobros de 100.000 euros e investigaciones policiales
El vínculo económico escaló sustancialmente al descubrirse transacciones financieras directas. Informes de las fuerzas de seguridad reflejaron que Alba y Laura Rodríguez Espinosa cobraron al menos 100.965 euros (distribuidos en pagos de 28.800 € en 2023 y 72.165 € en 2024). [1]
El dinero procedía de firmas asociadas al empresario André Golabek, un contratista estrechamente vinculado al régimen de Maduro y responsable del desarrollo de herramientas de control social del chavismo como VenApp. Casualmente, Golabek es el mismo individuo detrás de la gestora que registró el negocio de las españolas.
Paralelamente, las pesquisas de la Policía judicial comenzaron a rastrear las operaciones de presuntos testaferros en Venezuela, bajo la sospecha de que el entorno del expresidente pudo haber canalizado comisiones irregulares a través de consultoras, tramas de blanqueo y aerolíneas rescatadas con fondos públicos (como Plus Ultra), cuyos beneficios se habrían desviado hacia actividades de compra de oro venezolano y desvíos de capitales vinculados a PDVSA.
Situación actual
A nivel jurídico, y aunque los informes policiales han acreditado los flujos financieros procedentes de las firmas chavistas y las alianzas bajo sospecha, las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero no se encuentran imputadas en ninguna causa judicial. El procedimiento se mantiene bajo instrucción, mientras las autoridades intentan esclarecer qué servicios profesionales reales y específicos prestaron las hermanas para justificar los sustanciales cobros emitidos desde el entorno de Caracas. En sus escasas apariciones públicas recientes, las implicadas han evitado responder a los cuestionamientos sobre el origen del dinero vinculado a sus actividades en Venezuela.