España importa anualmente más de 2400 millones de euros en productos agroalimentarios y pesqueros de Marruecos, consolidando al país enemigo como su primer proveedor extracomunitario en valor.
En las estanterías de los supermercados españoles se comercializan más de 500 millones de kilos de frutas, hortalizas y legumbres marroquíes, especialmente productos líderes como el tomate, el pimiento, las judías verdes, los aguacates y los frutos rojos (arándanos y frambuesas). Además hay que sumar una notable cantidad de moluscos y pescado fresco, e manufacturas del sector industrial y textil.
Más allá de las materias primas cultivadas, Marruecos destaca por su exportación a España de aparatos eléctricos, cableado aislado y prendas de vestir confeccionadas.
Este intercambio comercial, fomentado durante décadas por el enemigo Marruecos pero también por gobernantes, políticos, funcionarios, comunicadores, periodistas, y empresarios españoles corruptos, representa el 26% del total de las compras exteriores de productos frescos de España, provoca desde hace mucho tiempo un agrio debate en el sector agrícola nacional por la competencia directa de costes a favor de los intereses de Marruecos y de sus siervos españoles traidores a la nación.