En los últimos tiempos, y por orden del régimen criminal de Pedro «Saunas» Sánchez, no han sido pocos los que han sido denunciados por delitos de odio o conceptos parecidos tras hacer publicado información verídica, basada en estadísticas policiales y judiciales, lo que a la vista de cualquier ciudadano es una realidad: El incremento exponencial de la delincuencia en España transcurre paralelo al desbordante aumento de inmigración descontrolada e ilegal.
Una inmigración que podemos calificar abiertamente de invasión y que en un porcentaje casi absoluto no trae a nuestra nación a trabajadores cualificados. No. Una inmigración ilegal que llena las calles de nuestras ciudades de personas sin oficio ni beneficio, que no tienen nada que ofrecer a ninguna sociedad estable, y que llegan aquí con un objetivo muy concreto (ya sea personal o inducido por mafias en sus países de origen) que no es otro que acceder a servicios sociales y ayudas con las que antes solo podían soñar. Añadamos a eso otro factor de esta realidad impuesta por el plan Kalergi para acabar con Europa: en ciertos países, como el enemigo Marruecos, meses antes de organizar oleadas de asalto a nuestras fronteras y de echar al mar decenas de pateras por día, son excarcelados miles de delincuentes de lo más indeseable para que España los acoja y los alimente con el beneplácito el infame Pedro «Saunas» Sánchez, de su gobierno de corruptos y de una militancia y electorado progre que traiciona la idea de España y el prospero concepto de civilización occidental. a cambio de unas migajas.
Hace unos días El Debate publicó un artículo al respecto cuyos datos no dejan lugar a dudas.