La Guardia Civil ha calificado como «imposible» la localización de los registradores automáticos secundarios (dispositivos DEUTA) del tren Alvia accidentado en Adamuz el pasado 18 de enero. Tras una minuciosa búsqueda en la que se removieron 350 toneladas de chatarra y restos del convoy en Dos Hermanas (Sevilla), los agentes de la Policía Judicial y los técnicos de Actren solo lograron hallar los armarios de conexiones totalmente vacíos.
La investigación judicial del trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba)—que se cobró la vida de 46 personas—ha tropezado con un importante obstáculo técnico. Un informe remitido por la Guardia Civil al juzgado de instrucción de Montoro confirma el resultado negativo en la búsqueda de los dispositivos electrónicos conocidos como registradores DEUTA. Aunque los investigadores consiguieron localizar las estructuras físicas y los armarios de conexiones donde debían albergarse, los equipos de registro no se encontraban en su sitio.
Los restos de los vagones siniestrados fueron trasladados a unas instalaciones en Dos Hermanas, Sevilla, donde quedaron apilados en una montaña de chatarra de unos ocho metros de altura. La Guardia Civil desplegó dos búsquedas exhaustivas, la última de ellas el pasado 23 de octubre.
Para poder inspeccionar los restos palmo a palmo, fue necesaria la intervención de operarios con grúas tipo pulpo. Aunque la inspección ocular y técnica sirvió para recuperar enseres personales perdidos por las víctimas, el resultado respecto al material tecnológico clave fue estéril: los armarios de conexiones estaban vacíos.
Según detallaron los técnicos de la empresa de mantenimiento ferroviario Actren, estos dispositivos de fabricación alemana no van atornillados permanentemente dentro de los habitáculos, sino acoplados mediante una pletina o escuadra a una puerta de poliéster en los coches 1 y 4 (cabina y cola del tren). La principal hipótesis oficial apunta a que la violencia del brutal impacto desprendió los aparatos de sus anclajes, quedando sepultados o destruidos de forma irrecuperable de forma interna entre la masa compacta de metal.
¿Qué información se ha perdido? Es importante diferenciar estos dispositivos de las «cajas negras» principales del tren. Las Unidades de Registro Jurídico (JRU) sí fueron recuperadas con éxito en su momento y la juez tiene previsto el descifrado e interpretación de sus datos para el próximo 12 de noviembre.
No obstante, la pérdida de los registradores DEUTA priva a los peritos de una información sumamente valiosa:
- Órdenes del sistema automático: Los DEUTA registran específicamente las instrucciones del sistema automático de seguridad y la señalización que el tren recibió en los segundos previos.
- Capacidad de respuesta: Permiten contrastar con exactitud matemática cómo reaccionó el Alvia (en dirección Huelva) tras el descarrilamiento previo del tren Iryo (en dirección Madrid), un lapso crítico que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) estimó en apenas 15 segundos.
Ante la imposibilidad material de dar con estos equipos, la instrucción de la causa urge ahora a poner el foco en el estado de la infraestructura ferroviaria. La juez ha reclamado de forma urgente a Adif los expedientes completos de las obras de emergencia realizadas apenas 30 días antes de la catástrofe, así como los informes de auscultación técnica de las vías en el tramo de Adamuz.
Paralelamente, laboratorios especializados del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja y el CEDEX analizarán a contrarreloj el balasto y las traviesas de hormigón precintadas para esclarecer si un fallo o fisura en las soldaduras recientes del carril desencadenó el descarrilamiento inicial del Iryo.