Por primera vez en la historia democrática de España, agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil participarán directamente en la vigilancia y custodia de los sufragios emitidos por correo de cara a las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. La medida, diseñada por el departamento de Seguridad de Correos y ya comunicada a la Junta Electoral Central (JEC), busca disipar cualquier sospecha de fraude y reforzar al máximo las garantías de transparencia durante todo el proceso electoral.
Tradicionalmente, la seguridad del voto postal recaía de forma exclusiva en los sistemas internos de la empresa pública de mensajería. Sin embargo, la intensa precampaña y las constantes dudas sembradas por formaciones como el Partido Popular y Vox en torno a la limpieza del proceso han empujado a Correos a introducir este «cortafuegos» humano sin precedentes para devolver la total tranquilidad a la ciudadanía.
Nuevo protocolo de seguridad
El despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) no será superficial; estará integrado en una estrategia logística de alta tecnología estructurada en varias fases clave:
Presencia policial en puntos críticos de almacenamiento
Los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil vigilarán directamente las dependencias públicas donde se concentran los sufragios postales desde los primeros días del proceso, y no solo en el tramo final de la jornada de votación como ocurría anteriormente. Su misión será supervisar que las sacas de votación permanezcan totalmente inaccesibles para personal no autorizado.
Traslados escoltados diariamente
La cadena de custodia se reforzará mediante escolta policial en los transportes diarios de los sufragios. Los camiones y furgonetas que movilicen los votos acumulados desde las oficinas locales hacia los centros de tratamiento automatizado viajarán protegidos por patrullas de las FCSE de manera sistemática.
Geoposicionamiento mediante balizas digitales
Tecnología de última generación. El nuevo plan de seguridad de Correos incluye la implantación de un total de 4.000 balizas electrónicas de geolocalización en tiempo real fijadas en las cajas que almacenan las papeletas. Esto permitirá seguir al milímetro el trayecto exacto de cada lote de votos a través de pantallas de control y detectar al instante cualquier parada imprevista o desvío de la ruta establecida.
Opiniones
La incorporación de policías y guardias civiles ha sido recibida con gran satisfacción en PP y PSOE, cuyos líderes llevaban semanas exigiendo de manera insistente una «custodia policial» estricta para blindar el voto por correo. Desde las filas de la oposición se considera que la presencia de los uniformados otorga la certidumbre necesaria a sus votantes tradicionales tras tras el manifiesto pucherazo de los comicios generales de 2023.
Por su parte, la dirección de Correos ha querido desligar este incremento de la seguridad de cualquier tipo de desconfianza hacia su personal. Fuentes de la compañía insisten en que el sistema de voto por correo español siempre ha sido seguro, pero admiten que este blindaje conjunto con el Ministerio del Interior es una respuesta técnica necesaria para atajar el ruido político y blindar la confianza institucional en una cita electoral decisiva.