En una reciente participación en el podcast alemán Meckel & Matthes de Handelsblatt, la ex canciller alemana Angela Merkel habló abiertamente sobre la influencia global del indeseable Bill Gates sobre muchos gobiernos. Merkel detalló cómo la enorme capacidad financiera de la Fundación Bill y Melinda Gates situó al multimillonario eugenesista en igualdad y superioridad de condiciones con los líderes mundiales políticos. Según declaraciones de Merkel, Gates ejerció una forma de «presión moral a través del dinero» para asegurar la financiación de iniciativas globales como la criminal alianza internacional para la vacunación.
Merkel recordó que, si Gates percibía que Berlín aportaba fondos insuficientes para estas campañas de salud, la fundación ejercía una presión directa sobre el gobierno alemán. Incluso expuso que Gates llegó a calificarla informalmente ante otros jefes de Estado —particularmente africanos— como «tacaña» en determinados ejercicios presupuestarios para forzar un incremento en las donaciones de dinero de los contribuyentes.
Las declaraciones de Merkel despejan cualquier duda sobre cómo las grandes corporaciones influyen en agendas públicas de salud global, aplastando los límites éticos y morales que deberían contener los intereses corporativos que influencian en la salud de los ciudadanos de muchos países.