Democracia 21 ha publicado en su web un «maravilloso» mensaje al uso de las estrategias políticas que las élites utilizan para copar todos los puestos posibles entre las diferentes opciones políticas de cada nación. Fue hace más de 8 años cuando César Vidal, en uno de sus editoriales de su programa La Voz, publicaba la lista completa de eurodiputados del parlamento de la UE que el infame George Soros consideraba «confiables», que es lo mismo que decir que le eran afines. Dicha lista enumeraba eurodiputados de todos los partidos más importantes de la euro cámara, y los había de todas las opciones políticas de izquierda y derecha.
Tal modo de actuar no es nuevo, pero George Soros ha sido particularmente minucioso en aplicarlo en la UE y en América. En España, los adeptos / vendidos a Soros se encuentran tanto en el PP como en el PSOE; tanto en Vox como en todo el arco independentista de todas las regiones españolas (particularmente en Cataluña, donde este indeseable financia a independentistas de todos los colores políticos además de ONGs que trabajan con dedicación en importar magrebíes y subsaharianos)
Y uno de estos partidos, de nueva creación aunque con cierto pasado anclado en otras formaciones tocadas por la mano de Soros, es Democracia 21. Una formación que se presenta calificándose con adjetivos como «transversal, liberal, europeísta y reformista, centrado en la regeneración institucional» que se han puesto de moda al haber calado profundamente en la sociedad el hartazgo contra la corrupción y contra la clase política. Todo acompañado con lemas como «Si se puede» y apelando al pasado de una familia trabajadora y abnegada a la que su líder le debe todo lo que es en la vida.
Todo muy bien presentado, Con dialéctica trabajada y elevando la voz en el discurso en los momentos oportunos. Con un equipo de personas preparadas y con un currículum bien presentable. Todo fantástico… hasta que se rasca un poco en la superficie y se descubre que Miriam González, líder del partido Democracia21, es miembro del European Council of Foreign Relations (ECFR), organización privada de la que uno de sus principales financiadores es la Open Society Foundations de George Soros, quien tiene gran influencia en multitud de medios de comunicación en los que, casualmente, aparece Miriam González representando a una formación cuya presencia habitual no sería lo normal para un partido de nueva creación y sin representación parlamentaria.
El caso se cuenta solo. Partido nuevo, con líder nueva, a sueldo del ECFR que recibe fondos de organizaciones creadas por y para los intereses más oscuros de Soros. No parece necesario explicar nada más.

